“Una vez más, Nueva York se ha visto obligada a demandar a la Administración Trump para impedir que interrumpan de manera errática miles de millones de dólares en fondos para infraestructura previamente comprometidos. Durante casi un siglo, los líderes han hecho grandes promesas a los habitantes de East Harlem sobre la expansión del metro de la Segunda Avenida. Durante casi un siglo, esas promesas han sido incumplidas. Cuando asumí el cargo, me comprometí a ser la gobernadora que cumpliría su promesa a este vecindario y lograría, por fin, la construcción de este metro.
Ya hemos logrado enormes avances: las obras están en marcha y el proyecto avanza según lo previsto y dentro del presupuesto. Sin embargo, la suspensión ilegal de fondos impuesta por Donald Trump ha puesto en riesgo la totalidad de este proyecto. Sus acciones, por sí solas, han puesto en peligro los desplazamientos diarios de más de 100.000 neoyorquinos y los empleos de miles de trabajadores sindicalizados; pero Nueva York no dará marcha atrás. Le advertimos a Donald Trump que, si no restituía los fondos para este proyecto, nos veríamos en los tribunales. Hoy, estamos haciendo precisamente eso. Al igual que con el proyecto Gateway, Donald Trump tiene dos opciones: restituir el dinero ahora o esperar a que un juez lo obligue a hacerlo”.